De personal a mundial: potenciando nuestro vínculo con la selva tropical

22 de junio de 2026, Yokohama

En el Día Mundial de la Selva Tropical 2026, celebramos el profundo vínculo entre las personas y los bosques, reconociendo que nuestro futuro depende de su salud y prosperidad. © OIMT

En las densas selvas tropicales del mundo y sus alrededores, las comunidades que dependen en gran medida de los servicios que proporciona la naturaleza han trabajado de forma constante para proteger y conservar la integridad del medio ambiente, reconociendo que la única solución es aquella que se forja sobre la base de los principios de la protección ecológica y el desarrollo sostenible.

Si bien aún queda mucho por hacer para revertir los efectos de la deforestación, las tendencias actuales ofrecen motivos para el optimismo. La degradación de los bosques tropicales, por ejemplo, se ralentizó un 36 % en 2025 en comparación con 2024.

Por supuesto, esto solo es posible gracias a los esfuerzos conjuntos de una constelación de actores que siguen promoviendo diversas tecnologías, innovaciones e iniciativas, entre las que se incluyen la gestión forestal sostenible, los pagos por servicios ecosistémicos, la gestión de áreas protegidas y la promoción del ecoturismo.

El bosque que llevamos dentro

En 2026, celebramos el Día Mundial de la Selva Tropical destacando la manera en que los bosques forman parte integral de nuestra vida cotidiana. Desde la cuna hasta la tumba, los bosques nos acompañan: desde nuestro primer aliento hasta los recursos que nos sustentan y nos garantizan una buena calidad de vida, hasta que nuestros cuerpos regresan a la tierra convertidos en polvo.

Bajo el lema «El bosque que llevamos dentro», esta celebración mundial, organizada por la Rainforest Partnership desde 2017, es un oportuno recordatorio de que los bosques no son solo una realidad separada y lejana de la nuestra. Siempre dependeremos de los bosques y nuestra existencia se basa en su supervivencia.

Los bosques proporcionan un flujo continuo de servicios ecosistémicos que sustentan no solo a las comunidades que dependen de ellos, en particular los grupos indígenas, sino también a las comunidades de las tierras bajas y las ciudades. Estos beneficios pueden ser directos, como los alimentos y el agua procedentes de las zonas boscosas, así como materias primas tales como madera, leña y plantas medicinales. Los bosques también proporcionan una serie de beneficios indirectos, entre los que se incluyen la regulación del clima, el hábitat para la fauna silvestre y las oportunidades recreativas.

Con motivo del Día Mundial de la Selva Tropical 2026, la Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT) celebra sus alianzas con diferentes actores e instituciones para destacar la importancia de los bosques, especialmente de las selvas tropicales, para el sustento de la humanidad y para hacer frente a los peligros de nuestro tiempo, en particular el cambio climático.

Para mantener la riqueza de los bosques de Borneo, es esencial empoderar a las comunidades locales y apoyar medios de vida sostenibles. © OIMT

Conservación forestal: un compromiso internalizado

Hasta mediados de la década de 1990, Costa Rica sufrió una deforestación cada vez mayor debido al crecimiento demográfico y a la expansión de la explotación maderera y la agricultura. Esto ejerce una presión significativa sobre una nación tropical rica en biodiversidad que alberga hasta el 6 % de la biodiversidad mundial en una superficie menor que la de Virginia Occidental.

Sus esfuerzos acabaron dando frutos. Costa Rica, reconocida hoy a nivel mundial como líder en conservación forestal, logró detener y revertir los estragos de la deforestación, consiguiendo convertir sus bosques en un sumidero neto de gases de efecto invernadero.

El éxito de Costa Rica en la conservación de sus bosques se debe, en gran medida, a la participación de las comunidades locales y de diversas partes interesadas. Estos actores han fomentado una relación íntima con su entorno. Por lo tanto, su compromiso con los esfuerzos de conservación va más allá de una mera ejecución superficial: está, más que nada, internalizado.

Consciente de ello, un proyecto respaldado por la OIMT movilizó al Gobierno, al sector privado, a las organizaciones de la sociedad civil y a las comunidades locales para garantizar la disponibilidad de recursos forestales a largo plazo mediante prácticas de gestión forestal sostenible.

A través de la valoración de los recursos forestales, estudios de mercado, desarrollo de capacidades y campañas de difusión, el proyecto contribuyó a fortalecer la cadena de valor forestal del país al asegurar la participación de diversas partes interesadas en la recolección, transformación y comercialización sostenible de productos forestales, al tiempo que se garantizaba la satisfacción de las necesidades económicas de las comunidades.

En otros países, como Malasia, donde la OIMT se asoció con el Departamento Forestal de Sarawak para poner en marcha un proyecto de conservación de base comunitaria, algunas comunidades locales han asumido el liderazgo en la gestión forestal sostenible y la conservación.

Uno de los principales retos, especialmente en el Alto Baram, en Sarawak (Malasia), es la escasez de iniciativas de conservación con participación comunitaria, lo que aumenta la vulnerabilidad de los residentes ante los efectos de las presiones del desarrollo y el cambio climático. Al empoderar a las comunidades locales en la gestión sostenible de los bosques y sus recursos naturales, el proyecto garantiza un ecosistema forestal resiliente que ofrece oportunidades para medios de vida sostenibles.

La OIMT brinda apoyo a Costa Rica para garantizar la disponibilidad de recursos forestales a largo plazo mediante prácticas de gestión forestal sostenible. © OIMT

En busca de un equilibrio perfecto

Para mejorar de los medios de vida rurales, es preciso contrarrestar la creciente demanda de recursos cruciales para diversas industrias, como la madera, por el lado de la oferta. Las plantaciones dedicadas a la producción maderera promueven la silvicultura sostenible, lo que responde a la creciente necesidad de madera y productos derivados de la fibra, al tiempo que garantiza que los recursos se repongan y sigan proporcionando servicios ecosistémicos, como la captura de carbono. Al mismo tiempo, estos esfuerzos reducen la presión sobre los bosques naturales: una solución beneficiosa para todas las partes.

El proyecto «Implementación de un plan de gestión transfronteriza basado en la comunidad para el Parque Nacional Betung Kerihun (BKNP), Kalimantan Occidental, Indonesia» tenía como objetivo reforzar la conservación a largo plazo del ecosistema compartido entre Indonesia y Malasia.

En el marco del Área de Conservación Transfronteriza (TBCA), la OIMT apoyó la formulación de estrategias de conservación de biodiversidad para los ecosistemas transfronterizos, centrándose en la mejora de medios de vida de las comunidades locales.

La iniciativa promovió la sensibilización y las alianzas destinadas a mejorar la gestión de la biodiversidad, apoyando a la vez los medios de vida sostenibles de las comunidades locales. Gracias a estos esfuerzos, el proyecto reforzó la gobernanza de la conservación transfronteriza y fomentó una mayor colaboración para salvaguardar uno de los ecosistemas forestales más importantes de Borneo.

En Benín, los bosques no solo proporcionan beneficios económicos a las comunidades, sino que también tienen un gran valor patrimonial. La OIMT, junto con Cercle pour la Sauvegarde des Ressources Naturelles, puso en marcha un proyecto destinado a conservar 40 bosques sagrados situados en sitios Ramsar. Estos bosques, que desempeñan una gran variedad de funciones ecológicas, socioculturales y económicas, se encuentran actualmente en peligro de desaparecer, principalmente debido a la sobreexplotación.

Al reforzar la capacidad de las comunidades para gestionar de forma sostenible estos bosques sagrados, el proyecto ha frenado su degradación, garantizado que su valor cultural permanezca intacto y proporcionado a las comunidades que dependen de los bosques un marco más sostenible para el uso de los recursos y la generación de ingresos.

En Benín, los bosques no solo aportan beneficios económicos a las comunidades, sino que también tienen un gran valor patrimonial. © B. Bossou

Un bosque interior que crece hacia el exterior

Los rotundos éxitos en materia de conservación logrados en Benín, Costa Rica, Indonesia, Malasia y otras partes del mundo demuestran que la responsabilidad personal es inseparable de la acción colectiva. Es necesario que las comunidades participen en la protección y conservación del medio ambiente para que los resultados de las iniciativas sean sostenibles más allá del ciclo de vida de los proyectos.

La labor de la OIMT durante las últimas cuatro décadas demuestra que lo personal pasa a ser mundial. A través de sus iniciativas sobre el terreno, la Organización hace hincapié en que el compromiso personal para garantizar el bienestar ambiental es parte constitutiva de las acciones de alto nivel a escala nacional, regional y mundial, y es igualmente importante.

«La gestión responsable del medio ambiente es, en primer lugar, un compromiso personal. Tomamos decisiones y llevamos a cabo acciones conscientes que pueden afectar al futuro de nuestro planeta», afirmó la Directora Ejecutiva de la OIMT, Sheam Satkuru. «Es inevitable que las consecuencias de nuestras decisiones y acciones trasciendan nuestros ámbitos personales, como ya ocurre en la actualidad. Esta es nuestra oportunidad de marcar una gran diferencia para las generaciones futuras.»

La protección de nuestros bosques es una responsabilidad tanto personal como mundial: el bosque que llevamos dentro acaba formando parte de un movimiento internacional capaz de sanar los bosques del mundo.