Restauración de pastizales para evitar la desertificación del planeta
17 de junio de 2026, Yokohama
Para muchos, la palabra «pastizal» probablemente evoque imágenes de un vasto paisaje desolado salpicado de pastos y arbustos, con algún que otro árbol y rastros de fauna silvestre. Sin embargo, se trata de una simplificación excesiva. Los pastizales, que cubren más de la mitad de la superficie terrestre del mundo, se pueden encontrar prácticamente en cualquier lugar del planeta, desde desiertos hasta sabanas, desde bosques mediterráneos hasta praderas de montaña, y desde la tundra ártica hasta los matorrales y praderas de las regiones tropicales.
Los pastizales, aunque a menudo ignorados, representan un ecosistema de gran importancia ecológica, económica y cultural que resulta vital para conservar la biodiversidad y sustentar los medios de vida de cerca de 500 millones de pastores —comunidades cuya economía y estructura social se basa principalmente en la cría y el pastoreo de animales doméstico. Los pastores y las comunidades indígenas dependen de los pastizales para su sustento y su seguridad alimentaria. Su identidad cultural está arraigada en este ecosistema, lo que fomenta una relación de coexistencia mutua.
Los beneficios que aportan los pastizales van mucho más allá de las comunidades que dependen de ellos. La producción ganadera es un eslabón esencial en la cadena de suministro alimentaria moderna y garantiza la seguridad alimentaria mundial al proporcionar una fuente fiable de proteínas y nutrientes esenciales.
Además, los pastizales desempeñan un papel considerable en la regulación del clima al capturar el carbono atmosférico y almacenarlo en la biomasa y la materia orgánica del suelo, lo que mitiga los efectos del cambio climático. Se estima que un tercio de las reservas terrestres de carbono del mundo se encuentran en los pastizales.
Los pastizales en primer plano
La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) destaca este importante ecosistema en su celebración de 2026 del Día de las Naciones Unidas contra la Desertificación y la Sequía, cuyo lema es «Pastizales: Reconocer. Respetar. Restaurar». Esto resulta muy oportuno, ya que 2026 es también el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, que aboga por un mayor reconocimiento de los pastizales y de quienes los gestionan —los pastores— en las políticas climáticas y ambientales mundiales.
La Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT) se une a la CNULD y a la comunidad internacional para reconocer el papel fundamental de los pastizales a la hora de fomentar la resiliencia climática, garantizar la seguridad alimentaria e hídrica, conservar la biodiversidad y preservar el patrimonio cultural.
La OIMT también reconoce el papel crucial de las comunidades locales, en particular los pastores y los pueblos indígenas, en la protección y la gestión sostenible de los paisajes de pastizales a través de sus conocimientos indígenas y sus sistemas de gobernanza consuetudinarios.
Vínculo entre la deforestación y la desertificación
Los bosques, tanto los templados como los tropicales, pueden ser contiguos a paisajes considerados pastizales o abarcarlos. De hecho, los pastizales de montaña presentan un tipo específico de pastoreo —el pastoreo trashumante vertical— que se caracteriza por el desplazamiento estacional del ganado entre los pastos de montaña y los asentamientos situados en la base, a menudo en zonas de valle. Ambos ecosistemas se ven influidos por una serie de factores naturales y antropogénicos que pueden repercutir negativamente en su estado.
La deforestación puede acelerar el proceso de degradación del suelo y desertificación. La pérdida de la cubierta forestal, por ejemplo, altera el ciclo del agua y agrava la erosión del suelo a nivel micro, lo que puede conducir a la degradación del suelo y, posteriormente, a la desertificación en una zona específica. A nivel macro, la deforestación impulsa el cambio climático, ya que el aumento de las temperaturas mundiales, los patrones erráticos de precipitaciones y el desequilibrio en la disponibilidad de agua aceleran la transformación de tierras fértiles en tierras áridas.
Actualmente, los pastizales se enfrentan a presiones cada vez mayores derivadas de diversas amenazas, entre las que se incluyen el cambio climático, la reconversión del uso del suelo y las prácticas agrícolas insostenibles, como el pastoreo excesivo. Si no se frena esta tendencia, estas amenazas podrían desencadenar y agravar la desertificación, un proceso que conduce al deterioro y la reducción de las tierras productivas. Hasta el 50 % de los pastizales del mundo se encuentran degradados, según el Informe temático sobre pastizales y ganaderos de la Perspectiva Mundial sobre la Tierra 2024 de la CNULD.
Consciente de esta dinámica, la OIMT publicó sus Directrices para la restauración de paisajes forestales (RPF) en los trópicos (2020), que establecen seis principios y 32 elementos rectores para ayudar a los dirigentes, profesionales, organizaciones comunitarias y otros actores a poner en práctica la RPF. La RPF es un enfoque inclusivo que abarca el paisaje en su totalidad y que puede ayudar a revertir la degradación del suelo, aumentar el almacenamiento de carbono, conservar la biodiversidad y crear medios de vida sostenibles para las comunidades locales. Estas directrices constituyen una herramienta importante para alcanzar los objetivos del Decenio de las Naciones Unidas para la Forestación y la Reforestación con arreglo a la Gestión Forestal Sostenible (2027-2036),
Iniciativas de restauración sobre el terreno
La OIMT, en colaboración con la Asociación para la Investigación y Desarrollo Integral, está llevando a cabo un proyecto en los bosques secos de la costa norte del Perú destinado a reducir la deforestación y la degradación del suelo de acuerdo con los principios de la RPF. Mediante la sistematización y la difusión de conocimientos sobre tecnologías de gestión y restauración, y recuperando los conocimientos tradicionales de las comunidades locales para el aprovechamiento de los recursos forestales, el proyecto promueve la gestión forestal sostenible, la conservación y la restauración con el fin de mejorar la integridad de los paisajes forestales, al tiempo que facilita el desarrollo socioeconómico local.
Una iniciativa de la OIMT titulada «Rehabilitación y restauración de bosques residuales y tierras de sabana árida en los valles de Akpé y Akama» aprovecha de manera similar los principios de la RPF para restaurar y gestionar de forma sostenible los bosques residuales y la conversión de tierras de sabana árida en el paisaje de Akposso-Akébou con fines de producción maderera, con la participación de las comunidades locales, a fin de mejorar las condiciones socioeconómicas.
«No podemos considerar los bosques de forma aislada respecto a otros ecosistemas, pensando que lo que hacemos con nuestros bosques no repercute en nuestros pastizales. Están indisolublemente vinculados y se enfrentan a amenazas comunes. Por lo tanto, garantizar la salud de nuestros bosques también nos permite avanzar de forma significativa en la restauración de los pastizales y puede ayudar a evitar un futuro más árido», afirmó la Sra. Sheam Satkuru, Directora Ejecutiva de la OIMT.