Movilizar la silvicultura sostenible para hacer frente a la emergencia climática
5 de junio de 2026, Yokohama
Velar por la salud y vitalidad de los bosques dentro de un marco sostenible no solo es urgente, sino que también es innegociable, ya que los datos y las pruebas científicas indican cada vez más que nos encaminamos hacia una crisis climática devastadora.
Los expertos llevan mucho tiempo dando la voz de alarma. Más recientemente, un grupo de científicos publicó un artículo en el que se afirmaba que nos estamos «precipitando hacia el caos climático». De hecho, el informe «State of the Global Climate 2025» (Estado del clima mundial 2025), publicado por la Organización Meteorológica Mundial, indica que los síntomas clásicos de un mundo en ebullición se están acentuando: aumento de la temperatura media mundial en la superficie, niveles récord de dióxido de carbono en la atmósfera, océanos más cálidos y ácidos, y una pérdida generalizada de la cubierta forestal debido a los incendios forestales. Todo ello demuestra que la brecha entre la actual emergencia climática y el desastre ecológico se va reduciendo año tras año.
Los bosques en el centro de la acción climática
Los bosques, que cubren un tercio de la superficie terrestre del mundo, desempeñan un papel fundamental para evitar una crisis climática devastadora. A menudo llamados el «termostato climático» del mundo, los bosques inciden directamente en la regulación del clima al almacenar y secuestrar carbono, lo que ayuda a reducir el efecto invernadero y a estabilizar el clima mundial. Esto se ve amplificado por las contribuciones del uso de madera sostenible a la adaptación al cambio climático y su mitigación a través de la sustitución. Los bosques contribuyen a enfriar el planeta al proporcionar productos que sirven como alternativas basadas en la naturaleza frente a los productos intensivos en carbono que son perjudiciales para el medio ambiente.
Los bosques tropicales son especialmente indispensables, ya que ofrecen soluciones eficaces a los retos del cambio climático. Los bosques primarios naturales albergan una gran cantidad de carbono en la biomasa, mientras que los bosques jóvenes, secundarios y de plantación constituyen una opción viable para la mitigación del cambio climático, dado su gran potencial como sumideros y captadores de carbono. Al frenar la deforestación, se evita que el carbono de la biomasa se escape a la atmósfera en forma de dióxido de carbono, mientras que la ampliación de las zonas reforestadas establece nuevos sumideros y captadores de carbono terrestres.
Este año, la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente sitúa la acción climática en primer plano de un amplio abanico de iniciativas para proteger el medio ambiente frente a diversas amenazas. La Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT) se une al mundo en la celebración de este día, centrándose en el papel de los bosques tropicales a la hora de abordar el cambio climático y reducir sus impactos en los ecosistemas y las comunidades.
La ciencia al servicio de la gestión forestal basada en la evidencia
Desde su creación hace cuatro décadas, la OIMT ha apoyado activamente iniciativas que amplían los horizontes del conocimiento sobre la dinámica entre el cambio climático y los bosques tropicales.
En Kalimantan Meridional (Indonesia), la OIMT se asoció con la Dirección General de Planificación Forestal y Gobernanza Ambiental para establecer un sólido sistema de información para abarcar la producción de madera y el secuestro de carbono.
La iniciativa, «Desarrollo de un sistema de información sobre el potencial de la madera y el carbono para apoyar la gestión forestal sostenible en Kalimantan Meridional, Indonesia», responde a la necesidad de un sistema de recopilación de información reforzado que respalde la gestión forestal sostenible, garantizando que los gestores forestales y los dirigentes tengan acceso fiable a información actualizada sobre diversos parámetros pertinentes, entre ellos el cambio en la cobertura forestal, las reservas de carbono y la producción de madera. Esto proporciona un sistema crucial de apoyo a la toma de decisiones basado en datos empíricos y un mecanismo de seguimiento y evaluación para mejorar las industrias forestales existentes y establecer otras nuevas en Kalimantan Meridional, donde la industria de productos de madera es un importante motor de la economía local.
La OIMT también apoyará un próximo proyecto centrado en los bosques tropicales subcaducifolios de Nayarit, México. Cada año, México pierde 208.850 hectáreas de sus 66,6 millones de hectáreas de superficie forestal, lo que conduce a la pérdida de biodiversidad, a una mayor vulnerabilidad al cambio climático y a la escasez de agua dulce. El proyecto, ejecutado por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Ganaderas en colaboración con la Comisión Nacional Forestal de México, tiene como objetivo generar conocimientos sobre la estructura de los bosques tropicales subcaducifolios de Nayarit y su potencial de secuestro de carbono, aspectos cruciales para su gestión forestal sostenible y conservación.
Las comunidades locales impulsan la acción climática
Otra iniciativa apoyada por la OIMT es el proyecto «Conservar e incrementar el carbono de los bosques secundarios en el norte de Costa Rica». Implementado en zonas de la región de Huetar Norte, en Costa Rica, donde los bosques secundarios se están reduciendo debido al avance de la frontera agrícola, el objetivo del proyecto es desarrollar los bosques secundarios existentes como sumideros de carbono para optimizar los servicios de secuestro de carbono que proporcionan.
El proyecto tiene como objetivo principal desarrollar un modelo de gestión alineado con esta meta, al tiempo que involucra a las comunidades locales en la gestión forestal sostenible mediante la creación de fincas piloto donde los interesados puedan implementar la gestión de los bosques secundarios.
Además de la madera y los productos maderables, la OIMT fomenta la utilización sostenible de productos forestales no maderables (PFNM) para promover bioeconomías sostenibles, reducir la presión de extracción sobre los bosques y proporcionar oportunidades de medios de vida viables para las comunidades que dependen de los bosques.
En Filipinas, por ejemplo, la OIMT apoyó el proyecto «Utilización sostenible y comercialización de productos forestales no maderables para apoyar la industria de la artesanía y el desarrollo de las comunidades rurales», que generó información valiosa sobre la disponibilidad, la intensidad de la extracción y el crecimiento regenerativo de los PFNM identificados, así como información pertinente sobre la transformación y comercialización, en las provincias de Quezón y Camarines del Norte. El proyecto, ejecutado por el Instituto de Investigación y Desarrollo de Productos Forestales y la Federation of Philippine Crafts Fair Traders, Inc., también organizó actividades de desarrollo de competencias para reforzar las capacidades y la productividad de los recolectores de PFNM y los productores de artesanías. Esas iniciativas también se llevaron a cabo en otros países miembros de la OIMT.
La OIMT colabora con el Ministerio de Agricultura, Bosques y Pesca de Camboya en la ejecución de un proyecto destinado a reforzar la resiliencia de las comunidades ante los efectos del cambio climático mediante la restauración de paisajes forestales comunitarios. La iniciativa utilizará mecanismos de gobernanza forestal participativa y de restauración de paisajes forestales para combatir la degradación forestal y poner en marcha intervenciones adecuadas en las provincias de Kratie y Mondulkiri, en Camboya. Existe la necesidad apremiante de replicar estas iniciativas en diversas regiones tropicales.
Visión de un futuro sostenible y resiliente al clima
Si bien hay muchos indicios de que el mundo se precipita hacia una catástrofe climática, los avances significativos alcanzados en la respuesta a la emergencia climática ofrecen un rayo de esperanza.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, a través de su Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales 2025, informó de un aumento de las reservas de carbono forestal entre 2000 y 2025, debido principalmente a la expansión de las zonas forestales en Asia y Europa. Además, el Informe sobre los Objetivos Forestales Mundiales 2026 también ha indicado que los bosques se han vuelto significativamente más resilientes y adaptables a los desastres naturales y a los impactos del cambio climático. Los esfuerzos concertados a nivel mundial para mitigar los efectos del cambio climático han desempeñado un papel nada desdeñable en la consecución y el mantenimiento de esta considerable victoria.
«Los bosques seguirán desempeñando un papel importante en la búsqueda mundial para garantizar la adaptabilidad y la resiliencia en un clima cambiante», afirmó la Sra. Sheam Satkuru, Directora Ejecutiva de la OIMT. «Siempre que defendamos su gestión forestal sostenible y tomemos medidas para conservar estos valiosos recursos con la activa participación de los interesados pertinentes, los bosques tienen el potencial de mejorar su capacidad para ofrecer un potente conjunto de soluciones a nuestros problemas climáticos.»