La OIMT destaca las prioridades para promover los enfoques de bioeconomía forestal

9 de marzo de 2026, Vienna

La Directora Ejecutiva de la OIMT, Sheam Satkuru, describió las posibles herramientas que podrían impulsar la bioeconomía forestal y promover la gestión forestal sostenible en una mesa redonda celebrada en el marco de la Iniciativa de Países y Organizaciones del Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques, que tuvo lugar en Viena (Austria) en febrero de 2026. © OIMT

La gestión forestal sostenible (GFS) es clave para crear negocios y medios de vida con productos forestales, afirmó la Directora Ejecutiva de la OIMT, Sheam Satkuru, quien identificó una gobernanza más sólida, derechos de tenencia de la tierra más claros, una mayor inversión y una mayor inclusión entre las herramientas para impulsar la bioeconomía forestal.

La Sra. Satkuru intervino en la Cumbre mundial sobre la promoción de enfoques de bioeconomía forestal, celebrada en Viena, Austria, del 23 al 25 de febrero de 2026 en el marco de la Iniciativa de liderada por países y organizaciones (COLI, por sus siglas en inglés) del Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques (FNUB), organizada por el Gobierno de Austria.

La cumbre atrajo a más de 400 participantes (de forma presencial o virtual) de gobiernos, organizaciones internacionales, el mundo académico, la sociedad civil, pueblos indígenas, jóvenes, empresas y otras partes interesadas con el fin de identificar y acelerar el desarrollo eficaz de las actividades bioeconómicas en el sector forestal.

Expertos como la Sra. Satkuru fueron panelistas durante una sesión temática sobre «El potencial de los bosques más allá de la madera», en la que se exploraron las crecientes oportunidades económicas, sociales y ecológicas que ofrecen los productos forestales no maderables.

La Sra. Satkuru pidió una mayor colaboración con el sector empresarial y financiero para crear cadenas de valor que puedan acelerar el desarrollo de la bioeconomía forestal. © OIMT

La gestión forestal sostenible como condición previa

En sus contribuciones, la Sra. Satkuru destacó varias áreas prioritarias que coincidían estrechamente con las de otros ponentes de la sesión, incluidas las observaciones iniciales de la Excma. Sra. Aurélie Flore Koumba Pambo, de Gabón, y la oradora inaugural Carsten Smith-Hall, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca).

La Sra. Satkuru comenzó señalando que, si bien la madera figura en el nombre de la OIMT, el doble mandato de la Organización también se centra en la gestión forestal sostenible, «la condición previa y el precursor de la diversificación de los productos maderables y no maderables».

Guiada por el Convenio Internacional de las Maderas Tropicales (2006) y su conjunto de objetivos que abarcan casi todas las dimensiones de la gobernanza forestal, la OIMT ha ejecutado cerca de 1400 proyectos de campo a lo largo de cuatro décadas para promover la gestión forestal sostenible y el comercio sostenible de productos forestales, afirmó.

Al mismo tiempo, la OIMT colabora con una amplia gama de socios a nivel mundial y nacional, entre otros, a través de la Asociación de Colaboración en materia de Bosques (ACB), una coalición de 16 organizaciones internacionales.

Entre sus sugerencias para fortalecer la bioeconomía basada en los bosques, la Sra. Satkuru señaló las deficiencias en la gobernanza. Si bien es importante empoderar a las comunidades locales, «la aplicación efectiva de las normativas forestales por parte del gobierno es clave para prevenir las fugas y la invasión de los bosques», afirmó.

Citó un ejemplo de Malasia, donde la Aquilaria (madera de agar) se extrae ilegalmente (debido a su alto valor y a la demanda del mercado) para su uso en la industria de fragancias. También es necesaria una aplicación efectiva de la ley mediante la cooperación transfronteriza para reducir el contrabando y el robo de bosques.

Otra área señalada fue la falta de datos fiables y acreditados sobre los productos forestales no maderables, una condición previa para evaluar con precisión el valor económico y las contribuciones de estos productos a la bioeconomía.

La Sra. Satkuru señaló varios proyectos de campo de la OIMT que han contribuido a este objetivo, inclusive un proyecto en México que documentó los conocimientos ancestrales sobre más de 100 plantas medicinales en la península de Yucatán, apoyando tanto la salud como las cadenas de valor de la industria de la cosmética y las prácticas apícolas de las comunidades locales. Se proporcionaron otros ejemplos de Benín y Togo, donde grupos de mujeres lograron la independencia económica mediante sistemas agroforestales que combinaban el cultivo de cacao y café bajo el dosel forestal con la reforestación utilizando especies autóctonas.

En cuanto a los sistemas de tenencia, explicó que, si bien en muchos países tropicales las tierras forestales son de propiedad estatal, la concesión de derechos de uso seguros, como se practica en Malasia y gran parte de Indonesia, permite a las comunidades utilizar los bosques de manera responsable y evitar su degradación.

Por otra parte, la Sra. Satkuru pidió una mayor colaboración con el sector empresarial y financiero para crear cadenas de valor que puedan acelerar el desarrollo de la bioeconomía forestal: «Necesitamos al sector financiero, necesitamos a la comunidad de donantes, necesitamos a la industria de los perfumes y los cosméticos», afirmó. «Necesitamos que estén presentes.»

Los expertos asistentes abogaron por una mayor armonización de las políticas de bioeconomía forestal entre los distintos sectores y una mejor comunicación con los responsables de la toma de decisiones económicas a nivel nacional para reconocer el valor total de los recursos forestales. © OIMT

Perspectivas nacionales

La sesión también contó con oradores de Ecuador, China y Nueva Zelandia, que ilustraron cómo el potencial forestal más allá de la madera está avanzando en diferentes contextos mediante reformas de gobernanza, desarrollo de cadenas de valor y mecanismos de mercado innovadores.

Las preguntas formuladas al panel, en el que también participaron representantes de TRAFFIC, la Alianza Mundial del Karité y el Instituto de Ciencia Bioeconómica de Nueva Zelandia, abordaron temas como la recopilación de datos, la contabilidad del capital natural, el poder y la equidad, y la integración de políticas.

Los expertos señalaron las dificultades que entraña la generación de datos fiables sobre los productos forestales no maderables y los servicios ecosistémicos, especialmente cuando gran parte del consumo y el comercio son informales. Subrayaron la necesidad de crear sistemas estadísticos que puedan apoyar la recopilación, la valoración y la integración en las cuentas nacionales.

En los debates también se analizó cómo la dinámica del mercado y las cadenas de valor mundiales pueden empoderar o marginar a los productores y las comunidades locales. Se destacó como prioridad la necesidad de facilitar un acceso equitativo al mercado y a la financiación, así como la diversificación del valor agregado de los productos.

Los expertos también abogaron por una mayor armonización de las políticas de bioeconomía forestal entre los distintos sectores y una mejor comunicación con los responsables de la toma de decisiones económicas a nivel nacional para reconocer el valor total de los recursos forestales.