Día Mundial de los Humedales 2026: Valorar la naturaleza donde la tierra se une al mar - lecciones de Veracruz, México

2 de febrero de 2026, Yokohama

El Día Mundial de los Humedales de este año, que se celebra el 2 de febrero bajo el lema "Humedales y conocimientos tradicionales: Celebrando el patrimonio cultural", invita al mundo a mirar más allá de las estrechas métricas económicas y reconocer el profundo valor, a menudo ignorado, de los humedales, y la sabiduría de las personas que los han gestionado durante largo tiempo.

¿Cuál es el verdadero valor de la naturaleza?

Para las comunidades que viven en las costas y los humedales, la respuesta no está únicamente en los precios de mercado o los balances, sino también en la experiencia vivida: protección frente a las tormentas, agua limpia, pescado en la mesa, suelos fértiles y prácticas culturales transmitidas de generación en generación.

El Día Mundial de los Humedales de este año, que se celebra el 2 de febrero bajo el lema "Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural", invita al mundo a mirar más allá de las estrechas métricas económicas y reconocer el profundo valor, a menudo ignorado, de los humedales, y la sabiduría de las personas que los han gestionado durante largo tiempo.

En la costa mexicana del Golfo de México, en el estado de Veracruz, esta idea ha sido el eje del trabajo de la OIMT. Aquí, los manglares, bosques inundados, selvas tropicales y sistemas de dunas costeras forman un mosaico de humedales que sostienen silenciosamente los medios de subsistencia, amortiguan los extremos climáticos y sustentan la biodiversidad. A través de un ambicioso proyecto respaldado por la OIMT, estos ecosistemas fueron medidos, valorados y, lo que es más importante, reconectados con los conocimientos ecológicos tradicionales de las comunidades locales.


Veracruz alberga algunos de los bosques costeros más diversos de México, aunque estos ecosistemas también se encuentran entre los más degradados. © G. Sánchez Vigil

Veracruz: donde los humedales sustentan la vida y la cultura

A lo largo de la llanura costera central del Golfo de México, Veracruz alberga algunos de los bosques costeros más diversos de México. Los manglares marcan la cambiante frontera entre la tierra y el mar, mientras que los bosques inundados, las selvas tropicales y los matorrales en las dunas protegen a las comunidades del interior de las mareas de tempestad, regulan los flujos de agua y almacenan grandes cantidades de carbono.

Sin embargo, estos ecosistemas también se encuentran entre los más degradados. Décadas de deforestación y uso inadecuado de la tierra -a menudo impulsados por la percepción de que los humedales son «improductivos»- han cobrado un alto precio. Tan solo en Veracruz, se calcula que el 85% de los sistemas de dunas costeras están degradados, lo que debilita las defensas naturales justo cuando se intensifican los riesgos climáticos.

«Históricamente, los bosques costeros de México han sido infravalorados porque sus beneficios eran invisibles en la planificación convencional», afirma Ramón Carrillo, Director de Proyectos de la OIMT, que dirigió este proyecto.

«Pero para la gente de Veracruz, estos bosques no son ecosistemas abstractos: son protección, seguridad alimentaria e identidad cultural. El valor del proyecto radica en unir cifras y narraciones para ilustrar el verdadero valor del ecosistema, conocido por las comunidades locales.»

En estrecha colaboración con las comunidades locales, el equipo de la OIMT elaboró criterios para el monitoreo y la valoración comunitaria de los bosques costeros. © G. Sánchez Vigil

Cuantificando la naturaleza sin perder su significado

Lanzado con el apoyo de la OIMT en 2012, el proyecto «Evaluación ambiental y valoración económica de los servicios ecosistémicos provistos por los bosques costeros de Veracruz, México» se propuso hacer algo tanto técnico como transformador: cuantificar los bienes y servicios provistos por los bosques costeros - y compararlos con los beneficios de los sistemas agrícolas que a menudo los reemplazan.

La evaluación abarcó una amplia gama de servicios ecosistémicos, como la contención de inundaciones y la protección contra tormentas, el secuestro de carbono, la mejora de la calidad del agua, la regeneración natural acelerada y la conectividad de hábitats.

Pero el proyecto fue más allá de la medición científica. En estrecha colaboración con las comunidades locales, elaboró criterios para el seguimiento y la valoración con participación comunitaria, garantizando que se tuvieran en cuenta los conocimientos tradicionales y las percepciones locales al tiempo que se contrastaban activamente con los datos técnicos.

Los resultados fueron sorprendentes. Si se tiene en cuenta todo el conjunto de servicios, los humedales y los bosques inundados resultan ser mucho más valiosos que las tierras de pastoreo o de cultivo creadas por la deforestación, una conclusión que cuestiona antiguos supuestos de desarrollo.

«Este trabajo demuestra que los humedales no son »tierras vacías« a la espera de ser urbanizadas», explica el Sr. Carrillo. «Son sistemas altamente productivos».

«Cuando alineamos las pruebas científicas con los conocimientos ecológicos tradicionales, la toma de decisiones no solo se vuelve más inteligente, sino también más integradora», añade.

Las publicaciones orientadas a la comunidad elaboradas por el equipo del proyecto han contribuido a tender puentes entre las instituciones de investigación, los dirigentes políticos y las comunidades. © G. Sánchez Vigil

Conocimientos arraigados en la práctica

Uno de los legados más tangibles del proyecto ha sido la producción de publicaciones prácticas, orientadas a la comunidad y diseñadas para convertir el conocimiento en acción.

Dos manuales ilustrados publicados por el Instituto de Ecología de México (INECOL), organismo ejecutor del proyecto, ofrecen técnicas sencillas y probadas localmente para restaurar las dunas costeras degradadas y gestionar las especies arbóreas de forma sostenible. A partir de la experiencia directa de la comunidad, explican cómo atraer a pájaros, murciélagos y otros animales silvestres para dispersar semillas, restaurar la conectividad del hábitat y regenerar la vegetación autóctona, utilizando métodos de bajo costo basados en la práctica tradicional.

Otra publicación, «Conociendo los manglares, las selvas inundables y los humedales herbáceos », ofrece una guía accesible de los ecosistemas de humedales de México, combinando información sobre especies, marcos jurídicos y estado de conservación en un lenguaje claro y sencillo.

Junto con mapas, videos, artículos científicos y talleres de capacitación, estos materiales han ayudado a salvar la brecha entre las instituciones de investigación, los dirigentes y las comunidades, un paso clave hacia la integración de los humedales en los esquemas de pago por servicios ecosistémicos y la planificación sostenible del uso de la tierra.

Cuando los humedales se valoran adecuadamente, se convierten en la base de comunidades resilientes y políticas públicas sólidas. © R. Carrillo/OIMT

Humedales para el futuro

La experiencia de Veracruz resuena mucho más allá de México. A medida que el cambio climático intensifica las tormentas, las inundaciones y el aumento del nivel del mar, los humedales se reconocen cada vez más como defensas de primera línea: infraestructuras naturales que protegen a las personas al tiempo que mantienen los medios de subsistencia.

Para la OIMT, las lecciones de Veracruz demuestran un compromiso más amplio que abarca 40 años. La OIMT ha apoyado la conservación de manglares y el manejo de humedales a través de proyectos en el terreno, trabajos normativos, evaluaciones mundiales y recursos educativos, siempre haciendo hincapié en equilibrar el desarrollo con los beneficios irremplazables que brinda la naturaleza.

«Los humedales son una de las soluciones basadas en la naturaleza más eficaces que tenemos para hacer frente a los desafíos actuales relacionados con el clima, la biodiversidad y el desarrollo», afirmó Sheam Satkuru, Directora Ejecutiva de la OIMT.

"En la OIMT, nuestro trabajo sobre manglares, bosques inundados y otros ecosistemas de humedales prioriza el manejo sostenible basado en la ciencia e informado por los conocimientos ecológicos tradicionales. La experiencia de Veracruz demuestra claramente que cuando los humedales se valoran adecuadamente, se convierten en la base de comunidades resilientes y políticas públicas sólidas."

En el Día Mundial de los Humedales, Veracruz nos recuerda que el verdadero valor de los humedales no reside únicamente en lo que proporcionan, sino también en cómo conectan la cultura, la comunidad y nuestra resiliencia, lecciones que el mundo ya no puede permitirse ignorar.